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Era magnifica la imagen, su aliento aumento hasta el límite, sus labios estaban secos, su cabello alborotado por el forcejeo, sus ropas, por lo menos su playera, estaba un poco desgarrada, realmente fue excitante escuchar sus gritos, le advertí que corriera, pero no lo hizo, creyó que bromeaba
-¿Cómo este negro estaría bromeando? le pregunte cuando tenía mi cinturón en el cuello, y agregue, esta suerte es parecida a la que le espera a mi amigo Diego...
Este hombre habría luchado mas de no ser porque unte un poco de mantequilla en mis brazos y no podía sujetarme con fuerza, esta ocasión quise que no hubiera sangre por todos lados, como la del pasillo, quise algo más limpio, así que solo apreté fuerte el cinturón y el comenzó por cerrar los ojos,
-¡no lo hagas! Chillé
Mientras solté un poco el cinturón
-¡Regálame esa jodida última mirada antes de partir! no creas que no te estimo, lo hago por tu bien, porque dejes de sufrir, muy por el contrario deberías estar agradecido, las runas dijeron que estarías peor, así que abre los malditos ojos y mirame.
Deje de chillarle y lance el cinturón al lavamanos y comencé a apretar con mis manos su cuello, no podía dejar que mis mano se prohibieran de tan magnífico placer, apretar el cuello de una grata y nocturna compañía, fue verdadera mente excitante sentir como su garganta intentaba buscar una bocanada de aire fresco, hasta que dejara de luchar...
Eh decidido guardar su cráneo y pintarlo de gris para que no parezca tan real, esto en forma de recuerdo
¡es un muy buen amigo!
Caray, que amigo era? ...
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